Todo lo que necesitas saber sobre la marcha nórdica
La marcha nórdica es una actividad física que combina la marcha con el uso de bastones específicos y una técnica coordinada de impulso. No consiste simplemente en caminar con bastones: la técnica permite implicar activamente los brazos y las piernas y adaptar la intensidad del ejercicio a diferentes niveles de condición física.
En esta página respondemos a las preguntas más frecuentes sobre la marcha nórdica, incluyendo cómo aprender correctamente la técnica, qué beneficios puede aportar, qué ropa utilizar, cómo practicar con lluvia, la importancia de la hidratación y otras dudas habituales antes de empezar o mejorar la práctica.
Preguntas frecuentes sobre la marcha nórdica
La marcha nórdica no consiste simplemente en caminar con bastones. Es una actividad física en la que los bastones específicos se integran en el movimiento mediante una técnica coordinada de brazos, piernas, postura y desplazamiento.
Aprender la técnica con un instructor cualificado ayuda a adquirir correctamente los patrones de movimiento, adaptar la intensidad a las características de cada persona y corregir errores durante el aprendizaje. Una buena técnica permite aprovechar mejor la actividad y reducir el riesgo de realizar movimientos inadecuados.
La marcha nórdica puede adaptarse a diferentes niveles de condición física y, en muchos casos, también a las características individuales de cada persona. Sin embargo, la posibilidad de practicarla depende de la lesión, enfermedad o condición concreta.
Si tienes una lesión, una enfermedad diagnosticada o cualquier problema de salud que pueda verse afectado por la práctica de ejercicio físico, consulta con un profesional sanitario antes de comenzar. La intensidad, la duración y la técnica deben adaptarse a las necesidades y limitaciones de cada persona.
Puedes consultar también nuestra guía sobre las contraindicaciones de la marcha nórdica.
La marcha nórdica es una actividad física que puede aportar diferentes beneficios cuando se practica de forma adecuada y adaptada a las características de cada persona. Entre sus principales beneficios se encuentran:
- Implicar tanto la parte superior como la inferior del cuerpo, gracias al movimiento activo de brazos y piernas.
- Contribuir a mejorar la resistencia cardiovascular, al tratarse de una actividad aeróbica cuya intensidad puede regularse.
- Favorecer el trabajo de la musculatura de todo el cuerpo, especialmente cuando se aplica correctamente la técnica.
- Ayudar a mejorar la coordinación y la postura corporal.
Contribuir al gasto energético y al control del peso como parte de un estilo de vida activo. - Favorecer la movilidad y el bienestar general.
- Ayudar a reducir la tensión muscular asociada a una postura sedentaria, especialmente en cuello y hombros, cuando la técnica y la ejecución son adecuadas.
Los beneficios concretos dependen de factores como la técnica, la intensidad, la frecuencia de práctica y las características individuales de cada persona.
Lo más importante es utilizar ropa cómoda que permita mover libremente los brazos y no interfiera con el uso de los bastones. En condiciones de frío o cambios de temperatura, es recomendable vestirse por capas y adaptar la ropa a las condiciones meteorológicas.
El calzado debe ser cómodo y adecuado para el tipo de terreno y las condiciones del recorrido, con una suela que proporcione un buen agarre.
Puedes ampliar esta información en nuestra guía sobre la ropa adecuada para practicar marcha nórdica en invierno y las mejores zapatillas para marcha nórdica
Según el artículo 25, apartado d, de la Ley 7/2023 está prohibido dejar animales sueltos en espacios naturales por lo que en una actividad de marcha nórdica el perro debe ir atado y sujeto por el dueño. El animal debe estar muy bien adiestrado para no interferir en la marcha de la persona responsable u otras personas. Por tanto, nosotros recomendamos no practicar Marcha Nórdica con un animal de compañía ya que aumenta considerablemente el riesgo de caídas, pudiendo ser peligroso tanto para las personas como para el animal.
Esta es una de las preguntas frecuentes sobre marcha nórdica más planteadas. Sí, en general es posible practicar marcha nórdica cuando llueve, siempre que las condiciones sean seguras y se utilice ropa adecuada. La ropa debe mantener el cuerpo seco sin limitar el movimiento de los brazos ni interferir con el uso de los bastones.
La lluvia puede hacer que el terreno sea más resbaladizo, por lo que es importante prestar atención a las condiciones del recorrido y adaptar la intensidad y la técnica. Si la lluvia es muy intensa, existe riesgo de tormenta o la actividad deja de ser segura o confortable, lo recomendable es suspenderla o buscar refugio.
Para practicar con lluvia, conviene evitar prendas que dificulten excesivamente el movimiento de los brazos y elegir el equipamiento adecuado para las condiciones meteorológicas.
Sí. La hidratación es importante durante la práctica de cualquier actividad física, especialmente cuando hace calor o la sesión es prolongada.
En sesiones de marcha nórdica de duración media, conviene llevar agua y beber de forma regular según las necesidades y las condiciones de la actividad.
En días calurosos o durante esfuerzos prolongados puede ser necesario aumentar la ingesta de líquidos.
Las necesidades de hidratación varían según la intensidad del ejercicio, la temperatura, la duración de la actividad y las características individuales de cada persona.
Se calcula que para una sesión de entre 60 y 90 minutos es necesario un aporte hídrico de entre medio y 1 litro de agua en pequeñas cantidades y de forma regular a lo largo de la sesión.
Para empezar necesitas ropa cómoda, calzado adecuado para el terreno y bastones específicos de marcha nórdica. No es necesario tener experiencia previa, pero sí es recomendable aprender correctamente la técnica para integrar los bastones en el movimiento y practicar de forma segura y eficaz.
No exactamente. Caminar con bastones puede consistir simplemente en utilizarlos como apoyo durante el desplazamiento. La marcha nórdica, en cambio, utiliza bastones específicos y una técnica concreta que integra activamente el movimiento de brazos y piernas mediante un impulso coordinado.
Por eso, aprender la técnica es una parte fundamental de la práctica de la marcha nórdica.
No es necesario tener un nivel deportivo determinado para empezar. La marcha nórdica puede practicarse con diferentes niveles de condición física y la intensidad puede adaptarse progresivamente a cada persona.
Lo recomendable es comenzar de forma gradual y aprender correctamente la técnica, ajustando la duración y la intensidad de las sesiones a las propias capacidades.
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